Mar Domínguez Cendal.
Capitán enfermera del Ejército del Aire. Promoción XXXI.
Descubrí que existía la enfermería militar durante la carrera.
No tenía familiares ni amigos militares ni enfermeros, así que partía completamente de cero en ambos mundos. Lo que sí tenía claro era que la enfermería hospitalaria se me quedaba corta: veía poca autonomía y sentía que la universidad me había preparado para asumir mucha más responsabilidad de la que luego podía ejercer.
Buscando salidas más especializadas, empecé a interesarme por la prehospitalaria y los pacientes críticos. Fue en ese camino cuando apareció la Enfermería Militar como una opción que encajaba conmigo: combinaba mi espíritu aventurero con un nuevo ámbito de aprendizaje y formación.
Al principio tenía muchos prejuicios sobre las Fuerzas Armadas. No sabía realmente qué hacían.
Antes de empezar la oposición llevaba dos o tres años trabajando en el Hospital de La Princesa, primero en urgencias y después en plantas.
A nivel laboral necesitaba un cambio. Soy una persona a la que no le gusta la rutina y buscaba más adrenalina, más acción, sentirme más realizada profesionalmente. Personalmente estaba bien: tenía 26 años, pareja, familia y amigos.
No sabía mucho sobre Enfermería Militar. Con 18 años me había presentado a oficiales y suboficiales del Ejército de Tierra, pero la enfermería siempre me había gustado. Conocí Academia Zendal gracias a mi madre, que se estuvo informando a través del CODEM. Entré en la academia cuando José y Maite acababan de empezar. Ya los conocía previamente y desde el principio me transmitieron algo diferente: se notaba que les gustaba enseñar y que vivían la Enfermería Militar con pasión, especialmente José, que la transmite en toda su esencia.
En ese momento necesitaba a alguien que tirara de mí, que me obligara a estudiar y me guiara. Hay partes de la oposición que no se ven en la carrera y sola no habría sabido cómo afrontarlo.
La preparación fue dura. Trabajaba a jornada completa en el hospital y me resultaba muy difícil compaginarlo con el estudio. Tuve que sacrificar vida social y aprovechar cualquier momento libre para estudiar. No es una oposición que puedas llevar con calma, y menos trabajando. El ritmo es rápido y exige constancia.
El momento más difícil fue el año en el que aprobé, pero sin plaza. Eso me hizo replantearme si volver a presentarme o no. El sacrificio era enorme y no sabía si lo iba a conseguir. Al final decidí intentarlo una última vez… y fue entonces cuando lo logré.
El día del examen fue muy duro. Nunca he sido una persona especialmente segura de mí misma. Antes de entrar al teórico tuve un momento de mucha ansiedad, pero pensé en Maite y en mi madre, que estaban allí esperándome pasara lo que pasara. Eso me dio la calma que necesitaba.
Tras el examen de inglés, a pesar de que se me da bien, no salí tan segura como esperaba. Recuerdo que después nos sentamos a tomar algo para relajarme y sentirme acompañada.
Cuando salieron los resultados fue increíble. Lo celebramos de forma íntima, en familia, con quienes habíamos aprobado. Ese día José y Maite nos entregaron la segunda estrella que nos faltaba, la que completa el camino que empieza al inicio del curso.
Actualmente estoy destinada en el Ala 35 del Ejército del Aire, después de haber pasado por la UALSAN y la ULOSAN en Tierra, con una misión ya a mis espaldas y a la espera de la siguiente.
Mirando atrás, lo que fue clave para mí fue el apoyo de mi familia y de Maite y José. Cuando el barco parecía hundirse, ellos estaban achicando agua para que siguiera a flote. Sin ese apoyo, habría sido imposible.
A quien esté empezando hoy le diría que tenga paciencia. Como dice José, esto es una carrera de fondo, no de velocidad. La oposición es difícil, muy difícil, pero con constancia se puede sacar. Que lo luche todo lo que pueda y que, pase lo que pase, esté orgulloso de sí mismo. No todo el mundo es capaz de hacer este sacrificio.
Mar Cendal
«No solo fue aprobar. Fue descubrir de lo que era capaz»
En Academia Zendal no prometemos resultados rápidos. Acompañamos procesos reales, hasta el que uniforme deja de ser un sueño.
Trayectoria real, publicada con su consentimiento


